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La encuesta electoral del CIS: ese oscuro objeto de deseo

Corredor Mediterráneo necesario y de actualidadCorredor Mediterráneo necesario y de actualidad

Cada vez que se acerca una cita electoral, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publica un informe de intención de voto y con proyección en número de concejales o diputados según sean los comicios. La semana pasada publicaba el correspondiente a las elecciones catalanas del 27 de septiembre y plantea un escenario en el que las fuerzas políticas que apuestan por la independencia de Cataluña ganarían por un escaño de diferencia, aunque sumarían más sufragios aquellos partidos que apuestan por lo contrario. Sin la intención de entrar a analizar la situación política catalana y su futuro, el titular también estaría deformado, ya que la candidatura arremolinada entorno a Podemos (Cataluña si es pot), aunque no apoya la independencia, sí está por establecer los mecanismos necesarios para hacer efectivo “el derecho a decidir” (de los catalanes), es decir, la convocatoria de un referéndum en el que los votantes de Cataluña se manifiesten al respecto.

Pero como decimos, no pretendemos entrar en esos análisis, si no ocuparnos de la fuente de emisión de esa información: el CIS. La institución se define a sí misma como «organismo autónomo de carácter administrativo, con personalidad jurídica y patrimonio propios, adscrito al Ministerio de la Presidencia, que tiene por finalidad el estudio científico de la sociedad española». Al igual que otras instituciones del Estado y sobre todo RTVE y su línea informativa, siempre está en el ojo del huracán de los partidos de la oposición, gobierne quien gobierne. Hasta ahora, solo han decido la presidencia del CIS, y por tanto su control, PP y PSOE, y las acusaciones de publicar datos “cocinados” o “con cocina” siempre están encima de la mesa. Lo peor es que tenemos la impresión que se está malgastando el dinero de los ciudadanos con un uso partidista, y eso sí es preocupante. Si cualquier partido quiere engañarse a sí mismo (en realidad influir en el sentido del voto de la ciudadanía) que encargue y pague sus propias encuestas, pero no desde el Estado, porque eso desprestigia a la institución -en este caso al CIS- y mina la confianza y el respeto por la información oficial.

No sabemos qué pasará en Cataluña, pero si tiramos de hemeroteca y atendemos a los resultados de las últimas autonómicas valencianas, el resultado que vaticinaba el CIS (33-35 PP, 22-23 PSPV-PSOE, Compromís 7-8, Ciudadanos 16 y Podemos 19 frente al resultado de las urnas 31 PP, 23 PSPV-PSOE, Compromís 19, Ciudadanos 13 y Podemos 13) y lo que finalmente decidieron los votantes, la diferencia entre ambos es abultada. Por eso y teniendo en cuenta que la Sociología -como la Filología, ustedes ya nos entienden- no es una ciencia exacta, se antoja rotundamente necesario, la eliminación del control político del CIS y si no, que dejen de gastar nuestro dinero (una vez más) en beneficio propio.

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