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Caerse del guindo

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Parece que nos cayéramos del guindo, al descubrir las tarjetas opacas que servían de jugosos sobresueldos a los Consejeros de Caja Madrid.

¿Es que alguien lo ignoraba?

Lo que sucede es que los políticos van siempre varios pasos por detrás de la realidad y sólo se rasgan las vestiduras cuando éstas ya están llenas de rotos y de descosidos.

Por ejemplo: la moda de hablar de transparencia en la gestión, ya sea empresarial, política, de contratas públicas… ¿Cómo se les ocurre a los políticos hablar de transparencia cuando existían oficialmente unas tarjetas de crédito opacas que, por definición son todo lo contrario que transparentes? Pues resulta que ahora se caen del guindo, cuando se les ha cogido con cerca de 14 millones de euros en la masa mientras robaban impunemente a preferentistas y compradores de subordinadas.

No hay nada nuevo bajo el sol. Transparencia en la financiación de los partidos, por ejemplo. Pues en los años 1990 y 1991 se descubrieron los respectivos Caso Naseiro y Caso Filesa, de financiación ilegal del PP y del PSOE, respetivamente. ¿Y qué? Han pasado más de 20 años y ahí tenemos los muchísimo más escandalosos Caso Gürtel y Caso del los Eres de Andalucía.

¿Quién es el idiota que aún presume de caerse del guindo a estas alturas?

Podríamos hablar de las empresas públicas a cuyo frente se han puesto amigotes perfectamente ignorantes, de Consejeros Consultivos que jamás han resuelto un pleito o miembros de Tribunales de Cuentas que no entienden un balance.

Si los políticos dicen caerse ahora del guindo es que los ciudadanos, cansados de ellos, empiezan a agitar las ramas esperando que se caigan.