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EDITORIAL. El accidente de metro del 3 de julio 9 años después

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Y por fin vimos a Beatriz Garrote en la tribuna de les Corts. Apenas unos meses o mejor, con un Consell presidido por un miembro del PPCV, lo hubiéramos pensado imposible. Quien quiera hacer una lectura “revanchista” de este hecho se equivoca. No solo la izquierda, también la derecha que representa Ciudadanos se sumaban a la petición de una nueva comisión de investigación que despeje incógnitas y responda preguntas por aclarar; y en este caso, nadie podría llamarles oportunistas ya que en elecciones, cuando ni el más osado se habría atrevido a pronosticar los trece escaños para la formación que encabeza Carolina Punset, firmaron su adhesión al compromiso por esta nueva comisión “de la verdad”. Incluso el flamante nuevo molt excelent Enric Morera -buen trabajo de los “fontaneros” de Compromís que conseguían alzar la figura de su histórico líder a presidente de les Corts precisamente en este pleno, como ya adelantó esta cabecera- pidió perdón en nombre del Pueblo valenciano por el trato recibido por las víctimas y la asociación que los representa del accidente de metro del 3 de julio de 2006. La urgencia -esta vez sí- en las actuaciones de nuestros representantes políticos han eclipsado incluso el buen discurso del presidente de la cámara valenciana y su símil con nuestro “deporte nacional”, la pilota.

Y es que quedan muchas preguntas por responder. Entre otras muchas ¿qué hacía el conseller de agricultura en aquel tiempo, Juan Cotino, presuntamente visitando las casas de los dolientes ofreciendo puestos de trabajo a diestro y siniestro? ¿Es cierto que los comparecientes en la primera comisión de investigación fueron “aleccionados” por una empresa contratada para este fin pagada por todos los valencianos? ¿Por qué se hicieron desaparecer la pruebas con tanta rapidez? ¿Por qué desde la televisión pública valenciana se pasó sobre el tema de puntillas? Guardando un duelo tan grande por los 43 fallecidos y los 47 heridos ¿de verdad nadie se planteó suspender los actos de la visita del Papa? Por dignidad, los valencianos no nos podemos permitir que estas cuestiones resten sin respuestas. ¿Pero alguien se imagina tal comportamiento en la empresa privada?, seguramente lo primero sería el despido inmediato de los implicados y después las acciones legales (judiciales) correspondientes.

Es cierto que uno de los primeros actos de Alberto Fabra como presidente de la Generalitat fue recibir a la asociación. Pero se llegaba tarde. Como también se llegó tarde ayer a intentar incluir unas enmiendas de los populares a la proposición no de ley que firmaban el resto de grupos del hemiciclo para sumarse a ella. Ya nada puede servir de consuelo más que la verdad. La verdad, y la depuración de responsabilidades políticas para que no se vuelva a repetir. Para que no volvamos a pasar todos tanta vergüenza, caballeros, vergüenza.

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