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Hércules-Ilicitano (Ambiente): Y la afición blanquiazul rió la última…

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El gol de Adri Cuevas, en el tiempo de descuento, provocó una ola de alegría y euforia como no se recordaba desde hace tiempo en el Rico Pérez. Explotó el equipo herculano, su banquillo y sobre todo la grada. El gol de la victoria fue una liberación para la hinchada blanquiazul, que había soportado durante 90 minutos los cánticos de la afición del eterno rival, desplazada en masa para ver a su filial en una jornada histórica.

Unos 1.500 seguidores franjiverdes, ubicados en la preferente alta, dedicaron todas sus fuerzas a animar al Ilicitano, pero sobre todo a hurgar en las heridas herculanas.”Hemos venido a reírnos, el resultado nos da igual” fue su tarjeta de presentación a la entrada en el Rico Pérez.

Ya con el partido en marcha, los aficionados franjiverdes recordaron con cánticos que el Elche “es Primera” y que “es una alegría que el Hércules esté en Segunda B”. Tampoco faltaron los “olés” durante varias fases del juego en las que el filial movió bien el balón en la medular.

También animaron con ironía a Javier Portillo, al que aplaudieron cuando sonó su nombre por la megafonía y cuando saltó al campo, conscientes de su difícil relación con la hinchada herculana.

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El madrileño fue el centro de las mofas de la afición ilicitana, que llegó incluso a cantar “Portillo selección”. Otro de los objetivos de los seguidores ilicitanos fue Juan Carlos Ramírez, hombre fuerte del consejo herculano y ex consejero delegado del Elche, al que pidieron con insistencia “que bote” mientras el Ilicitano gobernaba el marcador.

El tanto del filial desató la euforia en la grada del Mundial y gritos de “a Tercera, a Tercera”. Sólo la grada de animación herculana respondió, de vez en cuando,  a los cánticos de sus rivales. El resto del tiempo la hinchada del Hércules lo empleó en animar a su equipo, incluso cuando peor pintaba el partido.

La afición herculana también jugó a su manera. Presionó al colegiado, muy irregular, y protestó las pérdidas de tiempo de varios jugadores del filial ya en el tramo final del partido. Sufrió y temió por una humillación histórica en su campo. Por eso el gol de Adri Cuevas, ya casi sin tiempo para reaccionar, supuso una liberación casi desconocida. Y es que el Hércules no ganaba un partido oficial en Alicante desde el pasado mes de marzo.

Tras 90 minutos de angustia y aguantando las ironías del rival, la última sonrisa fue herculana. Por lo menos hasta el partido de vuelta, que se disputará en el Martínez Valero, donde podría vivirse otro histórico desembarco herculano a poco que el equipo esté en la parte alta de la tabla.