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Batalla en la tierra del Sol Naciente

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El próximo domingo se disputará la trigésima edición del Gran Premio de Japón. A lo largo de su historia se ha disputado en dos circuitos: en el de Fuji, en cuatro ocasiones, y en el de Suzuka en las restantes veinticinco. Ferrari ha ganado siete veces, lo que equivale a un 24%.

Debut amargo. La Fórmula 1 debutó en Japón en 1976 y aquella carrera fue el episodio clave de la temporada. Niki Lauda, que había vuelto a correr en un tiempo récord tras su terrible accidente de Nurburgring, llagaba con tres puntos de ventaja sobre James Hunt, piloto de McLaren. El día de la prueba, cayó un auténtico diluvio sobre Fuji y Lauda decidió retirarse cuando sólo se habían dado dos vueltas. Hunt, que no tenía nada que perder, decidió seguir sobre la pista acabando en tercera posición, suficiente como para darle el título con un sólo punto de ventaja.

El ocho más famoso del mundo. Tras otra carrera en Fuji, Japón salió de la órbita de la Fórmula 1. Sólo en 1987, con el respaldo del éxito de Honda, el Circo volvió a la Tierra del Sol Naciente, esta vez a la pista de Suzuka, circuito en forma de ocho propiedad de la marca nipona. La primera edición en la nueva sede sonrió a Ferrari, que se impuso con Gerhard Berger al volante del F1-87.

La era Senna-Prost. En los años siguientes, Suzuka se convirtió en uno de los puntos fuertes del Mundial, viviendo entre sus muros varias batallas entre dos protagonistas: Ayrton Senna y Alain Prost. En 1988, Senna hizo una salida malísima, pero luego consiguió remontar y se impuso a su compañero francés, conquistando su primer título mundial. Un año más tarde, los dos pilotos de McLaren chocaron en la última chicane y Prost se proclamó campeón. Las diferencias entre ambos pilotos eran irreconciliables y Prost se fue a Ferrari en 1990. La temporada resultó ser una preciosa batalla entre los dos archirrivales, que llegaron a Suzuka con una ligera ventaja del brasileño. Para mantener vivas las opciones al título, Prost tenía que acabar por delante de Senna, autor de la pole. En la salida, el francés estuvo mejor, pero el brasileño chocó contra el Prost en la primera curva, vengándose por lo del año anterior para disgusto de los aficionados de Ferrari.

Amanecer rojo tras las decepciones. La Scuderia volvió a ser protagonista en Suzuka a finales de los Noventa, gracias sobre todo a Michael Schumacher. En 1997 Jacques Villeneuve quedó descalificado, mientras que Michael ganó y pasó a ponerse en cabeza del Mundial, si bien el título acabó esfumándose en la última carrera, en Jerez. En 1998 y 1999 llegaron dos decepciones más para el equipo de Maranello. En el primer año, Schumacher tenía que recortar cuatro puntos al finlandés Mika Hakkinen, de McLaren; Michael logró la pole, pero se le caló el coche en la parrilla y tuvo que empezar desde el fondo. Remontó hasta ponerse tercero, pero en la vuelta 31 uno de sus neumáticos estalló, acabando con su carrera. Al año siguiente, era Eddie Irvine el que luchaba por el título, pero Hakkinen volvió a imponerse una vez más. Ferrari pudo, sin embargo, llevarse el título de Constructores, el primero desde 1983. Sin embargo, el día de gloria de la Scuderia Ferrari en Suzuka estaba por llegar. El 8 de octubre de 2000, la maldición del título de pilotos, que comenzó en 1979, por fin se esfumó y el título cayó de la mano de Michael Schumacher a falta de una carrera para el final de la temporada. A partir de entonces, Suzuka se tiñó de rojo: Michael y la Scuderia ganaron en 2001, 2002 y 2004, además de lograrse allí el título de 2003, carrera que ganó Rubens Barrichello.

Los últimos años. El idilio con Suzuka acabó en el año 2006, pese a que Schumacher adelantó al Renault de Fernando Alonso para ponerse en cabeza. Los dos llegaban a Japón igualados a puntos, a falta de dos carreras. Desafortunadamente, el primer fallo de motor desde la temporada 2000 llegó en aquella carrera, acabando con las esperanzas de un octavo título para el alemán. Suzuka aguardaba otra decepción para la Scuderia: en 2012, Fernando Alonso y Kimi Raikkonen, por entonces en Lotus, chocaron, viéndose el español obligado a abandonar. Vettel se impuso y reavivó sus opciones por el título. Los dos pilotos actuales de la Scuderia saben lo que es ganar en Japón: Fernando lo logró en 2006 y 2008, y Kimi en 2005, año en que protagonizó una increíble remontada desde la decimosétima posición de la parrilla hasta la primera en que cruzó finalmente la línea de meta.