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¿Persona en la calle, bestia al volante?

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¿Eres de los que sube al coche y se transforma? ¿La tensión e incluso la agresividad se apoderan de ti cuando conduces? Tómatelo con calma porque es ridículo enfadarse con uno mismo o con otros conductores y peatones cuando estás en la carretera. ¿Te identificas con alguna de estas situaciones?:

Situación 1: los impacientes

Un conductor va por una vía principal y ve un motorista con el intermitente puesto para incorporarse; en aquel momento, el coche de delante se para en un paso peatonal. Si al motorista se le ocurre aprovechar la ocasión para hacer la maniobra, el conductor se enfada porque se ha colado y le tenía que ceder el paso. ¿No podía frenar un poco antes? ¿O es que iba siguiendo al coche de delante en una misión secreta?

Situación 2: la lucha por el poder

Sitúate: una autopista de 3 carriles es el siguiente escenario. Un conductor adelanta a otro por el carril de la izquierda. El adelantado comienza a tener un sentimiento de inferioridad, se siente débil y amenaza al adelantador con un incremento de la velocidad. El adelantador, como puede, lo supera y se coloca en el carril del medio. Pero el adelantado le hace ráfagas de luz reiteradamente y después se coloca en el carril izquierdo para ahora ser él el adelantador. ¿Es tan humillante que alguien conduzca más rápido? ¿O se sentía Vin Diesel en la saga Fast&Furious?

Situación 3: los groseros

Peatón y conductor, un conflicto eterno. El conductor circula por una vía urbana y ve a un peatón que quiere cruzar. Piensa que tiene tiempo de pasar sin pararse antes. El peatón le grita y lo insulta. El conductor le contesta con un gesto grosero y le regala una mirada desafiante. ¿Es irreconciliable esta relación? ¿O se creen niños de parvulario en un patio de colegio?

El perfil del conductor agresivo

Seguramente estos casos te parecen ridículos, pero son escenas reales que vivimos cada día en las carreteras. Y a veces pueden llegar a convertirse en una auténtica batalla campal. Las siguientes imágenes hablan por sí solas:El perfil más habitual de conductor agresivo, según la DGT,  es un hombre, soltero, joven de entre 18 y 30 años, con poca experiencia al volante y confianza excesiva en sí mismo y que piensa que los demás tendrían que conducir como él.

La teoría

Los expertos afirman que la agresividad al volante tiene causas endógenas y exógenas. Como endógenas se consideran el estado psicofísico del conductor, su estilo de vida o sus habilidades; en las exógenas encontraremos la impunidad de estar dentro del coche, el ambiente, el ruido, las congestiones o incluso la contaminación.

La realidad acongoja

Uno de cada cuatro conductores reconoce tener problemas emocionales (estrés, falta de paciencia, falta de tiempo, competencia contra sí mismo o contra los demás…) cuando está al volante. Y lo peor de todo es que muchas veces provocan accidentes de tráfico. Así que, si la bestia se apodera de ti cuando conduces, ya te puedes tomar una tila antes de coger el coche… Via Racc