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Sistema de frenada de emergencia autónoma, el nuevo salvavidas de la seguridad vial

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El conductor, como ser humano que es, tiene distracciones, posibles alteraciones de la salud, puede ser superado por cambios bruscos en el entorno y por tanto se expone y expone al resto de usuarios de la vía a riesgos que pueden provocar accidentes de consecuencias imprevisibles.

Una parte importante de las colisiones con otros vehículos u objetos, o los atropellos a peatones, se produce por una reacción lenta o no suficientemente ágil a la hora de frenar, e incluso por no llegar a frenar con toda la potencia que permite el auto.

Desde hace unos pocos años algunos coches de calle han ido incorporando el sistema de frenada de emergencia autónoma (AEB en sus siglas en inglés), que empieza a ser uno de los elementos de seguridad que suscita mayor interés.

¿Qué es el AEB?

Es un sistema de seguridad tan importante que si estuviera incorporado en todos los vehículos ligeros (turismos, furgonetas y camiones ligeros) podría disminuir en un 17,4% las víctimas mortales por accidente en España. Así lo afirma el RACC, que ha expuesto los datos en la jornada iMobility Challenge organizada por el Club en el marco de los actos del Salón del Automóvil del RACC de 2014.

Porcentajes al margen, estamos hablando de que (con datos oficiales de accidentalidad de 2012) en el futuro se podrían evitar en España 331 muertes, 1.547 heridos graves y 25.832 heridos leves al año. Todo ello con un ahorro también económico cifrado en 941 millones de euros.

Se puede afirmar que sin lugar a dudas el AEB es uno de los sistemas de seguridad más importantes de la historia automovilística, comparable a la aparición del cinturón de seguridad, el ABS o el airbag.

¿Cómo funciona?

El AEB es un sistema que calcula la velocidad de movimiento de nuestro vehículo y la relaciona con los objetos móviles e inmóviles que tenemos delante.

Actúa de dos formas. Primero, avisando al conductor cuando se produce una situación crítica, con el fin de que pueda reaccionar a tiempo, y la otra al frenar automáticamente para evitar o minimizar una colisión.

En general se puede distinguir entre dos tipos de frenada de emergencia autónoma. Una, la que podemos llamar “urbana”, que detiene el vehículo generalmente cuando éste circula hasta una velocidad de 50 km/h (aunque muchas veces es solo de 30 km/h).

AEB ciudad

 

 

 

 

 

 

 

El otro está pensado para carretera o autopista y actúa a velocidades muy superiores incluso a las máximas permitidas legalmente. Aunque no hace milagros, sí que garantiza que el vehículo frenará tanto como lo permitan el conjunto de los sistemas.

Para medir la distancia al obstáculo y actuar en consecuencia, en ciudad el cálculo lo hace habitualmente el sensor LIDAR (detección y medición de distancia por láser). En carretera o autopista, la tecnología más típica es la que se basa en la emisión de ondas de radio (RADAR). Para identificar a los peatones y medir las distancias se suele usar una cámara situada en el parabrisas delantero. Algunas marcas instalan más de una tipología de sensor y fusionan la información proporcionada por éstos con la finalidad de mejorar la eficacia del sistema AEB.

AEB carretera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El AEB va evolucionando y veremos novedades en un futuro próximo. Por poner un ejemplo, ya se ha probado satisfactoriamente la frenada en intersecciones. Detecta vehículos e incluso peatones en movimiento en un radio de 80 metros y “ve” a derecha e izquierda aquello que no hemos percibido.

EuroNCAP ya pone notas

EuroNCAP, el organismo de referencia en Europa que comprueba la seguridad de los vehículos, pone en marcha de manera sistemática a partir del próximo año las pruebas a los vehículos que disponen de sistema de frenada autònoma, aunque ya se ha adelantado y ha llevado a examen  algunos vehículos. Las puntuaciones van entre 0 y 3 y distinguen entre los tipos,  hasta 50 km/h y los que reaccionan hasta 80 km/h. Los resultados, de 6 coches en el de 50 km/h y 5 en el de 80, han arrojado diferencias muy notables que van desde los muy pobres 0,44 puntos, al máximo, 3, en uno solo de los casos.

Lo que no hay que perder de vista respecto a éste y otros sistemas de seguridad es que no sustituyen a la persona, sino que aprovechando la tecnología cada vez más avanzada da apoyo en situaciones extremas.

Lástima que todavía las empresas que se dedican a crear y poner en práctica el AEB no hayan encontrado el remedio definitivo para conseguir frenar el vehículo cuando el obstáculo es otro coche en la vía que viene de frente, aunque se está estudiando e incluso probando.

Para las motos, el AEB es un poco más complicado y tardará en generalizarse porque una motocicleta va cambiando habitualmente de carril e incluso dentro del propio carril se mueve muy a menudo, lo que dificulta la aplicación.