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Editorial. Las barbas de Alberto Fabra

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El descenso del número de parados, afortunadamente para el gobierno Rajoy, comienza a convertirse en tendencia y estos datos, tal vez, le den algo de aire a un ejecutivo que poco más tendrá que ofrecer a los electores en noviembre. Posiblemente, como le ha pasado a Alberto Fabra y sus lineas rojas, no sea suficiente. La memoria es muy corta y los adversarios políticos apretarán fuerte con otros asuntos que puedan hacer mella en el sentido del voto. Más allá de contrastar estos datos con la Encuesta de población activa (EPA), estadística mucho más real, en este caso y a pesar de ser datos positivos, cabe contemplar, entre otras, la variable de la estacionalidad de los nuevos puestos de trabajo. Pero además, resulta cuanto menos, hiriente que un gobierno intente sacar pecho cuando todavía hay uno de cada cinco trabajadores parados, el paro entre jóvenes sigue desbocado y aparentemente se deserta de atajar el paro en mayores de 45 años.

Da la impresión que Moncloa sigue en estado de shock. Y deberían ver lo mojadas que están la barbas del, todavía, presidente valenciano. Con lo que ha presumido el Partido Popular de su poder en Valencia, y ahora no les da ni para nombrar un nuevo Delegado del gobierno desde la patética imagen del pasado viernes de Serafín Castellano esposado en un coche policial. Y eso que la vicepresidenta Soraya Saéz de Santamaría andaba ayer por el Cap i Casal… y escrutada sobre esta vacante, argüía la famosa prueba de idoneidad, vamos, que se ponía de perfil. A lo mejor sospecha que pudiera ser una de las purgadas en la casi irremediable y, tal vez, demasiado tardía crisis de gobierno.

Ahora, que si alguno en Génova o Blanquería estaban preocupados por el posible sorpasso de Ciudadanos, que desista. Vale, los de Albert Rivera han recogido el voto enfadado del PP, ¿y ahora qué?, porque tendrán que tener otro discurso, ¿no? ¿O con cuatro improperios hacia los oponentes piensan llegar a las generales de noviembre? Aprovechando que tenemos por tierras valencianas una delegación de Ciudadanos llegada de Barcelona para negociar pactos municipales, se lo podríamos preguntar, y de paso, también, ¿si es que no se fían de su tropas para estos asuntos? Pregunta evidentemente retórica, todos tenemos muy claro que no, que en Barcelona no se fían de la ejecutiva de Carolina Punset.

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