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El 9 d’ctubre y la marea blava

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Un año más se acerca la conmemoración de la incorporación a la Corona de Aragón del Reino de Valencia. Un año más la sociedad valenciana celebrará, de forma mayoritaria, una festividad de todos… al menos, de todos aquellos que nos sentimos orgullosos de lo que nos es propio por derecho, por historia, por costumbre y por voluntad. Y un año más estaremos a vueltas con el urticante y amargo catalanismo, abanderado por una ruidosa y archisubvencionada minoría empecinada, unos por convicción, algunos por onerosa causa, y otros por esnobismo, en vilipendiar por sistema las genuinas señas de identidad del pueblo valenciano. Hasta aquí, la tónica habitual de los últimos lustros.

Pero algo hace diferente y especial este 9 d´Octubre. Principalmente, porque existe el riesgo de que sea el último 9 d´Octubre tal y como lo conocemos y celebramos actualmente. Sería ingenuo pensar que todo seguirá igual cuando, según indican las encuestas electorales, un tri (o cuatri) partito ocupe las principales instituciones valencianas. ¿Permitirá la izquierda rancia, cavernaria, cianofóbica y alienada que padecemos que la sociedad valenciana rinda honores a la Real Senyera, como bandera de todo el Reino, desde el Cénia al Segura? ¿Se celebrará el ya tradicional Te Deum en la Catedral de Valencia? ¿Tolerará que las principales instituciones y entidades valencianistas participen en la Procesión Cívica? Es más, ¿habrá Procesión Cívica? Dejo la cuestión en el aire para que cada lector se forme su respuesta.

Otra circunstancia que hace especial este 9 d´Octubre es la consolidación de una iniciativa surgida en 2013 en el seno de las nuevas entidades cívicas y culturales valencianistas: la “Marea Blava”, que este año se celebra por segunda vez y que a buen seguro significará una respuesta civil contundente, no solo a las prácticas de esa izquierda descarada, totalitaria y sucursalista que se nos cierne, embravecida por el avance secesionista e imperialista de nuestros vecinos autonómicos del norte, sino también a la tibieza, erro y escasa determinación de nuestros actuales gobernantes por vertebrar medidas que atajen los problemas socioculturales, lingüísticos e identitarios causados por los comisarios catalanistas que copan nuestras instituciones, administraciones, sistema educativo, universidades y medios de comunicación.

La Marea Blava debe ser, especialmente en este compleja coyuntura, una expresión de la voluntad mayoritaria de la sociedad civil valenciana y un clamor de reivindicación de nuestra dignidad como pueblo. A participar en ella están pues invitadas no solo las fuerzas vivas de nuestra sociedad, sino todos aquellos ciudadanos anónimos de cualquier condición, edad o militancia, conscientes de la necesidad de un cambio de rumbo que debe ser trazado por la clase política dirigente, y del cual nosotros, los valencianos, debemos ser directores. Este 9 d´Octubre va a ser una de las últimas oportunidades de hacernos oír en mucho tiempo. Las sociedades modernas y avanzadas tienen la capacidad de saber superar períodos adversos. Superemos juntos cuanto antes la etapa catalanista que estamos sufriendo. Y hagámoslo antes de ver a nuestros hijos diciendo “aleshores” y “gairebé” mientras vociferan por la anexión de nuestro Reino a una Cataluña independiente, la cuatribarrada en nuestras instituciones, y la identidad valenciana genuina reducida a un recuerdo romántico de viejos eruditos de salón. El proceso ya ha comenzado: ignorar este hecho es necedad; reconocerlo y afrontarlo, es más necesario que nunca. Afrontémoslo juntos y exijamos a una voz soluciones. Soluciones definitivas y de color azul.

 

Fernando Chiva, presidente Círcul Cívic Valencià.