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El arte de no hacer nada

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Decidí en pleno ferragosto pasarme un día sin hacer nada. Pero nada de nada. Ni escuchar la radio, ni ir a la playa, ni ver la tele, ni, por supuesto, abrir internet. Nada de nada. Quise ver si es posible eso que hace mucha gente: no hacer nada. Cuestión en la que muchos son verdaderos artistas. Artistas de no hacer nada y encima cobran.

Así que dispuse unas cervezas en la nevera (¡Eso no es hacer algo!). Licencie a la parienta, hijas y nietos varios y me puse en un cómodo sillón a mirar el mar. Las primeras horas pasaron rápidamente. Contaba las olas (¡que agotador!), medía la velocidad de las nubes y clasificaba los ruidos.

Después de tres cervezas estaba aburrido, pero más empeñado en mi propósito. Si hay gente que practica este arte durante años cómo no iba a poder hacerlo yo un solo día. Me quedé un tanto adormecido en el segundo tercio de la jornada y empezaba a dolerme el culo de tantas horas en el sillón. ¡¡¡Uff!! ¡¡Qué incómodo!! Así que me pasé a la cama. Tenía que dormir una siesta para aliviar el cansancio.

Dejé pasar unas cuenta horas más sin ningún ejercicio mental. Duro, porque se me venía a la cabeza lo del ébola en Alicante, lo de Lim en el Valencia y hasta lo de las vacaciones del Consell (¿Cuántos días puede estar un político de vacaciones sin tener mala conciencia? ¡Un montón!!)

Más cervezas, unas patatas y una tortilla que ya me había dejado hecha la parienta. Me cansaba hasta de comer. Pero la cabeza ya no la controlaba. El vacío me lo llenaban las más peregrinas ideas. ¿Qué movida estará planificando el flamante secretario autonómico de Comunicación y propaganda, José Luis Torró? Ya se sabe: consellers diciendo que esto es mío y el presidente Fabra visitando incluso el campeonato oficial de palomos cojos. Todo eso con mucho anuncio en periódicos, radios y televisiones para que pongan mucho color. ¡¡Uff ¡! ¡Que pereza ponerse pensar en esto!! Así que volví a la nada.

Pero no había manera, así que me puse a hacer algo. Y me encontré con dos reflexiones magistrales contra el arte de no hace nada y mejor: contra la torpeza de hacer mal las cosas. Y aquí las he copiado. Una son los once puntos que Bill Gates considera que nuestros hijos no aprenderán en el colegio. Y la otra es de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo.

Bill Gates:
Discurso de Bill Gates: Las 11 Reglas de la Vida que tus Hijos no Aprenderán en el Colegio
Bill Gates volvió recientemente a su antiguo instituto a dar un discurso a los alumnos, y entre todas las cosas que les dijo recalcó 11 reglas de vida para que tuvieran en cuenta los chicos:
Regla Uno – La vida no es justa, acostúmbrate a ello.
Regla Dos – Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.
Regla Tres – No ganarás US$5.000 mensuales justo después de haber salido de la escuela, y no serás el vicepresidente de una empresa, con coche gratis, hasta que hayas terminado el instituto, estudiado y trabajado mucho.
Regla Cuatro – Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe. Ese sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.
Regla Cinco – Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: le llamaban oportunidad.
Regla Seis – Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.
Regla Siete – Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como lo son ahora. Ellos empezaron a serlo por pagar tus cuentas, lavar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo “super” que eres y lo pesados que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha por las selvas vírgenes, contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y closet.
Regla Ocho – En la escuela puede haberse eliminado la diferencia entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no. En algunas escuelas ya no se pierden años lectivos y te dan las oportunidades que necesitas para encontrar la respuesta correcta en tus exámenes y para que tus tareas sean cada vez más fáciles. Eso no tiene ninguna semejanza con la vida real.
Regla Nueve – La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.
Regla Diez – La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.
Regla Once – Sé amable con los “NERDS” (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

Carlos Slim:

1.- Mantener estructuras simples, organizaciones con mínimos niveles jerárquicos. Potenciar el desarrollo humano y la formación interna de los empleados, así como la flexibilidad y la rapidez en la toma de decisiones. En definitiva, se trata de operar con las ventajas de la empresa pequeña, que son las que hacen grandes a las grandes empresas.
2.- Mantener la austeridad en tiempos de vacas gordas es algo que fortalece, capitaliza y acelera el desarrollo de la empresa. También evita los amargos ajustes drásticos cuando llegan las crisis.
3.- Siempre hay que estar activo en la modernización, crecimiento, capacitación, calidad, simplificación y mejora incansable de los procesos productivos. Es fundamental incrementar la competitividad y la productividad. Y hace falta compararse siempre con los mejores, como si fuéramos atletas.
4.- Las empresas nunca deben limitarse a la medida del propietario o del administrador. No hay que caer en la trampa de sentirnos grandes en nuestros pequeños corralitos y hacer la mínima inversión en activos que no rinden lo suficiente.
5.- No hay reto que no se pueda alcanzar trabajando unidos, con claridad de objetivos y reconociendo los instrumentos.
6.- El dinero que sale de la empresa se evapora, por eso, hay que reinvertirlo.
7.- La creatividad empresarial no solo es aplicable a los negocios, también es la solución a muchos de los problemas de los países.
8.- El optimismo firme y paciente siempre rinde sus frutos, al contrario que la euforia o el optimismo fantasioso.
9.- Todas las épocas son buenas para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo.
10.- Nuestra premisa es siempre tener presente que nos vamos sin nada, que solo podemos hacer las cosas en vida, y que el empresario es solo un creador de riqueza que la administra temporalmente.

¿Cómo se puede estar sin hacer nada o de vacaciones cuando tenemos tanta tarea pendiente??