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El consumo, la alegría de vivir

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Bares, hoteles y restaurantes no se lo creen. Todos los días lleno. Y los centros comerciales de la Comunidad Valenciana a tope con la gente comprando. Y los viajes al extranjero, los baratos y los caros. ¿Quién dijo crisis? En esta Semana Santa y Pascuas la gente se ha lanzado a la calle a consumir como si aquí no hubiera ocurrido nada. Rajoy y Fabra dicen que estamos remontando, pero los ciudadanos van más allá y han dado por cerrada la crisis del consumo. Hay alegría y ganas de vivir.

¿Qué ha pasado para que en unos pocos meses haya cambiado el escenario? Ha sido entrar la primavera y florecer las carteras, las tarjetas de crédito y el dinero en efectivo. Cuando hablas con algún empresario de los que están en primera línea de consumo respiran aliviados. Estaban con la quimera de la semana Santa del año pasado, que fue terrorífica, y se encuentran con esta maravilla consumista. ¿Espejismo? Simplemente hemos perdido el miedo.

Porque los datos macroeconómicos no han cambiado tanto. Solo hay un leve crecimiento, pero sigue igual la tasa de paro, la deuda privada (y sube la pública) y la falta de crédito. Aún más. Los datos sobre la marginación de millones de españoles siguen siendo escalofriantes. Hay más pobres que hace un año. ¿A santo de qué tanta alegría? ¿Alguien está gastando lo que no tiene?

Hay dos datos estadísticos a tener en cuenta:

–Mayor riqueza de los hogares españoles en 2013, lo que supone más dinero en cuenta
–Y mayor economía sumergida, que supone entrada de efectivo

Pero creo que se conjugan tres elementos para comprender esta explosión de ganas de vivir, que como siempre en la economía capitalista se traduce en ganas de consumir.

1.- EL EFECTO PLACEBO DEL CONSUMO

La gente está harta de penalidades. Llevamos muchos años apretándonos el cinturón y sufriendo porque nos lo aprietan. Así que la gente se rasca el bolsillo, busca dónde hay, tira mano de los ahorrillos y se da una alegría. Veremos esta semana qué pasa en los comercios, pero la Semana Santa ha tenido poco de Semana de Pasión. Es como fumarse un porrito colectivo. Puro efecto placebo para justificar que hay que salir todos los días a buscarse la vida. Hay un detalle. La película record de la crisis fue Lo Imposible (hartarse a llorar). Y la película de moda es año es Ocho apellidos vascos (para hartarse de reir).

2.- POBRES Y RICOS

Los italiano Máximo Gaggi y Eduardo Narduzi explicaron en El Fin de las clases medias (Ed.Lengua de Trapo) que las clases sociales se estructuran tras la crisis de otra manera.

A.- Los ricos de siempre

B.- Tecnócratas
Que son aquellos profesionales que ocupan puestos especializados y necesarios en el proceso productivo.
Buen nivel salarial a buen nivel de prestaciones profesionales. Pueden gastar lo qué quieran y cuándo quieran. Son los reyes del cambio. Tienen dinero y se pagan las alegrías.

C.- Clase media low cost
Que son funcionarios y empleados, autónomos, pequeñas empresas con puesto de trabajo medio seguro, que han sobrevivido a los ajustes de la crisis. Hace un año tenían dudas sobre su futuro, pero ahora ya se consideran supervivientes. Tienen para que gastar y vivir, porque las han pasado muy putas en una economía de dudas. Están cambiando el paradigma pero en el caso español y no están dispuestos a dejarse pasar la cervecita y la paella de los domingos. La alegría ha vuelto a estos hogares. No piden más, por ahora.

D.- Fuera del sistema
Es el segmento social que más ha crecido por los efectos de la crisis. Ahí están gran parte de los cinco millones de parados. Gran parte de los ocho millones de pobres que señala Cáritas. Y gran parte de los que no ya nunca podrán incorporarse al sistema productivo por falta de formación especializada. No pueden consumir… Ahí está el gran agujero económico español y valenciano.

3.- PRECIOS Y OFERTAS DE MERCADO

Pero también ha pasado otra cosa. Han bajado los precios (la devaluación interna) y de repente cenar de tapas solo cuesta diez euros por cabeza. Y un viaje a Londres este puente se hace con 200 euros por viajero. Y un arreglito de media moda para estrenar el Domingo de Resurección se cubre con unos euros en Zara o El Corte Inglés.

La falta de consumo ha bajado los precios. Y si tienen un poco de dinero en el bolsillo alegras calles, tiendas y bares. El año pasado no se podía salir de casa, y este año la oferta ha bajado los precios para alegrar el mercado.

Más vale tener el negocio lleno a menú de 10 euros que solo dos mesas a 40 euros el menú. Es la nueva clase media low cost.

Jesús Montesinos
www.jmontesinos.es