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El lenguaje del móvil

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Aunque parezca mentira, el lenguaje del móvil se puede enseñar. Al menos, es lo que hacen algunos docentes que no tienen nada mejor que ofrecer.

Nos hemos enterado de ello gracias a un padre que ha puesto el grito en el cielo al ver que su hija de 5º de Primaria tenía un examen de esa materia, de la que existe un texto escolar y todo.

Ya ven qué mérito. O sea, que se puede adiestrar a un niño en destruir el lenguaje; lo mismo que si se le instruyese en cómo dar patadas a sus hermanitos, orinar en la sopa o hacer barquitos de papel con los libros de texto.

Ni siquiera la imaginación del satírico comediógrafo Molière llegó a tanto: el burgués gentilhombre de la obra que lleva ese nombre descubrió que sabía hablar en prosa sin que nadie se lo hubiese enseñado. Ahora, en cambio, resulta que para decir tq en un SMS en vez de “te quiero” o ntp en WhatsApp por “no te preocupes” tiene que venir un gilipollas para que se pueda aprender.

Yo también me he quedado perplejo al dilucidar qué posibles ventajas tiene un presunto adiestramiento que sólo va en perjuicio de la lengua de uso cotidiano. ¡Si al menos se enseñase a hacerlo en inglés!

Pero no. En este país nos hemos empeñado en que nuestros hijos no sólo no conozcan otras lenguas, sino que también ignoren el castellano. Para comprobarlo, no hace falta que comparemos su conocimiento del inglés con el de otros niños europeos; basta ver lo mal que se expresan en español frente a cualquier chico sudamericano.

Y es que, por supuesto, ¡lo verdaderamente importante es que sepan comunicarse por SMS!

Enrique Arias Vega