-->
-->

El último que apague la luz

wpid-jesus-montesinos.jpg

A los del Partido Popular de la Comunidad Valenciana les ha entrado una prisa loca por suicidarse. Llevan desde hace tiempo generando la tormenta perfecta hasta que, como era de esperar, les ha alcanzado el tifón. Pero es tanta su ansia de  autodestrucción que ni siquiera han dejado espacio para que el público pueda ver el varapalo y el desastre que ha sufrido el PSPV/PSOE en las elecciones autonómicas y municipales.

Lo de Serafín Castellano es una anécdota en este destarifo en el que viven los populares. Un caso más de corrupción de los mil que han tenido y los otros mil que saldrán cuando Oltra y Puig entren a saco en consellerías y ayuntamientos. Es la campaña electoral para las generales. Muchos han metido la mano y ahora los van a pillar. No va a haber un pepero bueno.

La cuestión es la incapacidad de algunos peperos buenos por enfrentarse a esta doble situación: todos chorizos y en la calle. No supieron gestionar la recuperación del voto y no sabrán gestionar su suicidio a lo bonzo. ¿Acaso Serafín no era el jefe de la policía? ¿No sabía que iban a por él? ¿Por qué no reacciona desde hace meses para evitar la imagen del delegado del Gobierno entrando esposado en un coche celular? ¡Hasta el que parecía más hábil ha derivado en torpe!

¿Y la dimisión frustrada de Alberto Fabra? No es que confíen en recuperar alguna parcela del DOG, es que todo son apañitos de última hora para que los amigos queden con el control del partido. Isabel Bonig, Javier Mioliner, dos perdedores, se repartirán los despojos. Hay tanto afán de protagonismo y posesión que obligarán a dimitir a Alfonso Bataller (Alcalde de Castellón) para que ocupe su sitio uno de confianza del clan Moliner. Por eso Rita aguanta y Ciscar se ha puesto de lado. Quieren controlar la Travesía del Desierto. ¡Que cosa más ridícula!

Han perdido las elecciones porque no saben gestionar una crisis y cuanto más pronto se produzca la catarsis más pronto la derecha valenciana estará en condiciones de enfrentarse a los nuevos retos que van a plantear Compromis, PSPV y Podemos.  Ciudadanos es una incógnita más allá de las personas. O el PPCV hace su catarsis o se la harán. ¿O alguien cree que la derecha económica y social valenciana va a aguantar esta situación toda la vida?

De entrada como en el PPCV todos quieren  seguir en el machito les van a dar hasta en el carnet de identidad, aunque tengan el favor de casi un tercio de los votos valencianos. Y además asumen todo el papel de perdedores. Son los malos propiciatorios.  Tanto que no se ve el desastre del PSOE (los peores datos de su historia en la Comunidad Valenciana y en los ayuntamientos)  o las peleas personales que hay entre los aspirantes a ocupar cualquier sillón. Oltra, Puig y Montiel están encantados viendo el espectáculo del PPCV con el jefe de los guardias metido en la cárcel. Así nadie observa sus payasadas para disputarse el poder.

Los del PP son los malos. Les zurran despiadadamente en todas las tertulias, en todos los titulares, en todas las radios. Que se lo merezcan o no es subjetivo. Lo peor es que han devenido en tanta incapacidad que ni siquiera saben dar la cara por lo millones de ciudadanos que los han votado.  El último que apague la luz.

Be the first to comment on "El último que apague la luz"

Leave a comment

Your email address will not be published.

*