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España

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El otro día comenté una encuesta del CIS en la que se afirmaba que, en el caso de ser atacada España por una fuerza enemiga, tan solo un 16% de los españoles saldrían en defensa del suelo patrio.

En ese mismo post expuse que no compartía las conclusiones dogmáticas del CIS, entre otras cosas porque en el supuesto que planteaba la encuesta, ni son todos los que están, ni están todos los que son. Es decir, que ni pondría la mano en el fuego por la totalidad de ese 16% de patriotas virtuales, ni condenaría al ostracismo al 85% que virtualmente no dio el paso adelante.

Y es que hay algo que sobrepasa la mala educación y carencia de valores que rige en España de un tiempo a esta parte, y es el código genético de la raza española, que nos guste o no, marca e imprime carácter; por supuesto, con las consabidas excepciones.

Los españoles somos una raza indomable, valiente y terrible en la guerra, aunque con una tendencia cainita en la paz. El español es de espíritu ácrata y rebelde, poco disciplinado y dado a los excesos cuando se le provoca, y eso lo llevamos escrito en nuestro ADN.

Somos marcadamente diferentes y orgullosos; generosos y entregados a las causas más nobles, con pasión y fuerza, y sin concesiones a la tibieza, pero para ello tan solo necesitamos tener una causa, una bandera, un porqué luchar, y lo cierto es que el pueblo español – de un tiempo a esta parte – se halla confuso y cabreado, y en su rabia da palos de ciego buscando culpables sobre los que volcar su ira.

Y alguien me podrá preguntar: qué es eso del pueblo español; me podrá espetar a la cara que el pueblo español es una entelequia, que no existe sino que es un conjunto, surtido y variado, de nacionalidades y regiones… ¡Pues sí! Pero con un mezcladillo tal en nuestra sangre, que de lo único que podemos hablar es de pureza de sangre española, porque lo que es de la otra, la pureza de sangre de boina y campanario, los pocos que la tienen, si es que aún queda alguno, son una especie en vías de extinción. Que cada cual haga un examen honesto de conciencia, mirando su árbol genealógico.

Yo les voy a decir quién es el pueblo español. El Pueblo Español es ese que surge y estalla, en situaciones como la que planteaba la encuesta del CIS.

El Pueblo Español es ese que brota cuando se siente amenazado por un enemigo externo que intenta subyugarlo, como ocurrió un lejano 2 de mayo de 1808, el día que – desde alguna parte- alguien lanzó una llamada convocando a todos los españoles a salvar la patria en peligro.

Canarios, asturianos, vascos, gallegos, murcianos, cántabros, valencianos, castellanos, aragoneses, catalanes, mallorquines, andaluces, extremeños, riojanos, navarros…, hombres y mujeres que lucharon codo con codo frente al invasor francés, escribiendo con su sangre una de las más gloriosas páginas de la Historia de España [*].

Ese es el pueblo español, eso es España; una tierra en donde el único enemigo temible de un español, es otro español.

 

Antonio Gil-Terrón Puchades.