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Lo que queda de la política

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No hace mucho leí algo que me hizo reflexionar sobre las posibilidades de futuro de España en general y de nuestra Comunidad en particular. “Durante demasiado tiempo los ciudadanos se han levantado para que los políticos los vuelvan a tumbar”.

Si ustedes siguen la política nacional, regional, provincial y local tendrán, a menos que sean entusiastas del dolor auto infligido, pocos o ningún motivo para la confianza en quienes dirigen nuestros destinos: personajes que echan culpas de gestiones nefastas a personas que se debaten entre la vida y la muerte, ministros ( es un decir ) que demuestran una nula capacidad de gestión y que ante preguntas comprometidas, previsibles en todo caso, echan mano del manido “me enteré por la prensa”, Presidentes de les Corts que anuncian su dimisión tras ir de escándalo en escándalo hasta la desvergüenza final, delegados del Gobierno que reciben regalos de quienes ha adjudicado contratos del gobierno cuando formaba parte de el, alcaldesas (hasta cuando Catilina…) que no ya en un país moderno, en uno bananero, habría sido expulsada de su partido hace años, otras alcaldesas que se empeñan en ser incapaces del más mínimo diálogo con sus propios concejales, empresarios que han sido salsas de todos los guisos y que se han hecho todavía más ricos con contratos públicos donde nadie más se presentaba…

En definitiva un templo de Monipodio (presunto y no tan presunto) donde el resto de los mortales asistimos atónitos a como con nuestras aportaciones en forma de impuestos, tasas, exacciones, multas, retenciones, etc., un grupo numeroso de personas dedicada a no se sabe muy bien que se ha enriquecido hasta niveles escandalosos y han arruinado, con su ineficacia nuestros pueblos y ciudades.

Miren, es muy fácil escribir un artículo en prensa, tan sólo tienen ustedes que limitarse a enumerar las cacicadas, incompetencias, apropiaciones presuntas y/o probadas, enchufes, soberbias, ustednosabequiensoyyo, mordidas, y otros pan nuestros de cada día de la actualidad de su pueblo (aquí puede poner Diputación Provincial, Comunidad Autónoma, Cabildo, Mancomunidad, Estado o lo que le parezca) y le saldrá un artículo de opinión estupendo que le traerá general aprobación, saludos efusivos en los bares y cafeterías y autosatisfacción asegurada.

Lo difícil es lo otro, sentirse político por los cuatro costados, enorgulleces de haberlo sido y de serlo, dejarlo por escrito y que no le partan la crisma, en sentido figurado de momento…

Lo difícil es ser político pegado al terreno, sin despacho, sin teléfono pagado por los contribuyentes, sin coche oficial, escuchando lo grato y lo ingrato, quitando tiempo al ocio, a la familia y al trabajo del que se vive para dárselo a la POLÍTICA con mayúsculas.

Decía Marx, el bueno, que “estos son mis principios, si no les gusta los cambio por otros”; genuina broma que representa la antítesis de Ciudadanos: estos son mis principios y los mantengo, si no les gustan voten a otros, no pasa nada.

En base a lo anterior les propongo un reto, un objetivo, un desafío:

Durante los meses que quedan hasta las elecciones municipales y autonómicas del próximo  año vamos a construir, desde Ciudadanos de la Comunidad Valenciana, desde Castellón, Valencia y Alicante, una alternativa nueva, limpia, con errores, seguro pero sin horrores, seguro también.

Vamos a mantener que los ciudadanos son los dueños de los votos y de su futuro, quienes ponen y quitan mayorías, incluso cuando algunas de las posibilidades no nos gusten.

Vamos a ofrecer a los desencantados de la izquierda y de la derecha, a jóvenes y a mayores, vías institucionales que no caigan en el rupturismo del extremo que se ve en el horizonte.

Vamos a ofrecer una alternativa que incluya métodos para ahuyentar el hedor a la hora de depositar el voto en la urna.

Nuestro objetivo es ofrecer lo mejor a los ciudadanos, en nuestros pueblos, en nuestras ciudades, en  nuestras provincias y en la Comunitat, un cambio tranquilo que no va contra nadie, rectifico, que va contra quienes se oponen a un futuro limpio y digno que sin duda podemos y debemos alcanzar.

Y eso lo vamos a hacer sustituyendo el favoritismo por la valía contrastada, cambiando el dedo divino por la competencia, el todo por demostrar por la eficacia demostrada.

La indignidad trocada en ética, estética, trabajo, esfuerzo, energía y músculo, todo ello compartido.

No vamos a pedir disculpas por trabajar, vamos a levantar, ya lo estamos haciendo, una alternativa abierta a  hombres y mujeres honrados cuyo único objetivo sea el servicio público, el compromiso por nuestra gente y nuestra tierra.

Hay que destapar toda la corrupción, hay que borrar la suciedad acumulada, hay que señalarle la puerta de salida (o de entrada, según el edificio público del que hablemos) a muchos de los que desde los partidos viejos nos han traído a esta situación límite.

Pero también les voy a decir algo, mientras uno sólo de los hartos de estar harto siga en el empeño, tendremos opciones para consolidar un país, una Comunidad Valenciana, unos pueblos y ciudades, formadas por personas libres, solidarias, dignas, honradas y orgullosas de serlo.

Emigdio Tormo Moratalla.

Coordinador Provincial de Ciudadanos en Alicante.