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Reflexiones 2

José-Roselló-Valle

En este mundo cambiante, convulso y confuso, lleno de incógnitas, en el que nos ha tocado vivir, se hace necesario refrescar ideas y conceptos…; podemos afirmar que casi un 90 % de la información que recibimos cada día, llega a nuestro cerebro a través de nuestros ojos. Por su inmediatez, el Dibujo es un medio irreemplazable para la visualización de imágenes, es vehículo de comunicación, estudio y creación.

Afirmamos que el acto de dibujar tiene que ser:

  • Un acto de Cultura

  • Una necesidad vital

¿Qué es dibujar?

  • Dibujar es saber

  • Saber ver y saber trazar

¿Qué es un dibujo?

  • Un dibujo es una imagen directa trazada generalmente sobre papel y con un sólo color.

Que un dibujo puede ser realizado:

  • Utilizando la línea como contorno y dintorno

  • Mediante manchas contrastadas o por

  • Indicación de valores tonales o sea, claroscuro

El acto de dibujar –según Viktor Lowenfield (1969)-, existe potencialmente en todo ser humano, como existe en el embrión la facultad oral y la del movimiento, entre otras; todo niño/a normal, a los pocos meses de nacer y antes de hablar, dibuja sus garabatos informales como acto de autoafirmación de su incipiente personalidad; el “garabatear” es de vital importancia para el niño/a.

El Lenguaje de la Imagen, la facultad de dibujar, es inherente a la condición humana, como inherente es la facultad oral, la auditiva, la del movimiento… el niño/a, primero llora –es la manera primaria que tiene de hacer notar su presencia-, emite sonidos, balbucea, pronuncia palabras… oye cuando se le habla o llama… se mueve, “gatea”, comienza a caminar… y llena de rayas –garabatos- los papeles a su alcance, las paredes o los muebles de la casa; en meses sucesivos “dibujará detalles” que aún no es capaz de pronunciar.

No todos los seres humanos, nacen dotados para dibujando hacer arte, pero si, para utilizar la propia expresión gráfica, como un medio más de comunicación con sus semejantes. El ser humano será más persona, cuantos más medios de comunicación domine, para poder relacionarse con los demás.

En mi época de estudiante, un profesor de Dibujo del Natural en una ocasión hablando con él me dijo: “Mira, tan difícil es, que tomando una manzana como modelo, pintes un cuadro que sea una obra de arte, qué con la misma manzana como modelo, pintes un cuadro que no se parezca en nada a la manzana y que sea una obra de arte” y tenía muchísima razón ¡hacer arte es muy difícil! Saber dibujar conlleva un aprendizaje, dedicación y esfuerzo para dominar el útil trazador -trazar lo que se quiere y no, lo que salga-. Abstractizar y expresivizar una mano, un rostro o cualquier otro tipo de formas -figurativas o no-, necesita de unos estudios previos -lejos de la mimesis-, consistentes en el análisis y representación gráfica de la forma. Ya en sus pinturas rupestres el Hombre Prehistórico representó su entorno –pintó animales, escenas de caza, domésticas y guerreras…- pero, simultáneamente, también trazó, grabó y pintó –sobre las rocas de cavernas y refugios- signos, marcas y señales –trazos cortos y largos, puntos, incisiones y raspaduras- de significado religioso o funerario. Allí surgió ¡el mal llamado arte abstracto! y no en nuestros días. Una imagen es “abstracta” mientras está en la mente del artista y, deja de serlo, cuando este la visualiza sobre cualquier soporte plano o no; entonces pasa a ser “concreta”, con unas características intrínsecas que solo a ella conciernen. Por esto, a este tipo de manifestaciones –cuando son de calidad-, prefiero llamarlas Arte no Figurativo –imágenes que en el espectador, no pueden ser identificadas con los recuerdos almacenados en la memoria-, mientras que el Arte Figurativo abarcaría todas aquellas que nos muestran representaciones de formas reconocibles –desnudos, retratos, figuras, paisajes, vasijas, animales…

Refiriéndose a la educación de los adolescentes de su época, Platón (428-347 a. C.), afirmaba “que el Arte debe ser la base de toda forma de educación natural y enaltecedora” y Aristóteles (384-322 a. C.), decía: “La Gramática y el Dibujo los aprenden como útiles para las cosas de la vida que son más necesarias”. William Morís (1834-1896), el líder del movimiento Arts and Crafts, decía que: “Debería enseñarse a dibujar a todo el mundo, de la misma forma que debería enseñarse a leer y escribir a todo el mundo” .Y ya más cerca en el Siglo XX, acerca de la importancia del Dibujo, Santiago Ramón y Cajal (1934), escribía: “Para los hombres de carrera (Naturalistas, Médicos, Ingenieros, Arquitectos, Físicos, etc.) el Dibujo y algunas nociones de Pintura, son absolutamente indispensables, y muy útiles también para los Artesanos, en cuyas manufacturas entra por mucho el sentido de la decoración y de la elegancia (Ebanistas, Fotógrafos, Cerrajeros, Fotograbadores,etc.).” Las nuevas tecnologías han liberado a los artistas actuales, en el sentido de que ya no tienen que centrarse en adquirir habilidades manuales -hoy no se les exige, como antaño, que sean unos expertos en el manejo del pincel o el cincel-, pudiendo dedicar toda su atención al proceso artístico… ¿Es esto bueno para el artista de hoy? ¿Tiene suficiente preparación para abordar con éxito esta actividad procesual? Por otra parte ¿qué sabe de las técnicas utilizadas en la pintura? ¿Qué sabe de los colores y de su comportamiento?… Hoy se va al comercio y se compra unas acuarelas, unas acrílicas o unos tubos de óleo y, ¡a pintar! El artista piensa en imágenes y por mucho que avanza la tecnología, todavía no se ha inventado la máquina capaz de traducir en imágenes, aquellas que están en la mente del artista ¿Cómo materializar estas ideas visualizándolas si no aprendió a trazar?

Este problema sin solución inmediata se “aparca” –como la nuez verde de la fábula de Samaniego-, y se opta por la manera más cómoda: nutriéndose de las imágenes que pueda ofrecer la tecnología y, sustituyendo así, a la falta de imaginación creadora. Si priva la apropiación, el plagio y la manipulación de imágenes que crearon otros ¿Por qué el empeño de admitir como arte, pobres imágenes que evidencian, la infecundidad creadora de sus autores? Bajo el paraguas de las vanguardias –un siglo después-, aún siguen acogiéndose manifestaciones, más o menos artísticas, que ya dieron de si cuanto podían dar.

Por otra parte, no es nada nuevo. Ya en el Renacimiento Leonardo y Miguel Ángel, marcaron la diferencia entre el artista y el artesano –actividades hasta entonces desarrolladas por un solo individuo-, entre el pensar y el saber hacer; pero, ambos siguieron utilizando sus manos para crear obras de arte. Todos los grandes artistas como Miguel Ángel, Rubens, Goya, Picasso y otros muchos, fueron unos infatigables trabajadores. No os engañéis ni creáis, a quien os diga lo contrario, pues en Arte, el precio que el artista paga es muy alto en esfuerzo y sacrificio.

Si admitimos que artista es toda persona, que tiene algo importante que transmitir y es capaz de comunicarlo por medios artísticos, porque su formación se lo permite; el artista es una mezcla de genio y artesano, la primera cualidad -ése maravilloso don- se la da Dios, la segunda tiene que adquirirla él, a base de trabajo y esfuerzo, pues “nadie nace sabio en nada”…

Dibujar es una forma de conocimiento y el aprendizaje del dibujo debe permitir al estudiante de Bellas Artes, desarrollar aquellas capacidades gráficas y actitudes conceptuales que le faculten, para poder afrontar las necesidades que determinan su proyecto. Saber dibujar no es solo “encajar” bien una estatua… saber dibujar es muchas cosas más… pero, no es, no saber encajar una estatua… entre las muchas cosas más que es saber dibujar, está el poder visualizar sobre un papel, lienzo u otro soporte las imágenes mentales del artista, fecundas en emociones y sentimientos. El verdadero artista no debe conformarse con lo que le “salga”, darlo por “bueno” y tratar de “justificar” con palabras, lo que no justifica su obra, en su afán de “producir” para “vender”… No todo lo que el artista pinta en su estudio es “exponible” aunque pueda resultar “vendible”…

La sociedad actual impone sus leyes de mercado y, el mundo del arte no deja de ser un elemento más, de ese imparable engranaje. Lo que ahora parece lo último, al mismo momento de entrar en el escaparate deja de serlo. En la era de la imagen, de la comunicación y del marketing, nos sentimos indefensos ante la ingente cantidad de mensajes visuales, con que diariamente se nos bombardea en la calle, en el trabajo y en nuestro hogar por la televisión. La Instrucción Pública, ha sido desde antiguo, objetivo de los gobiernos de las naciones; instrucción que hasta, con la invención de la imprenta, se vio frenada y su escaso desarrollo tuvo lugar por tradición oral muy limitada: en las “Academias” griegas, un grupo reducido de discípulos se reunía alrededor del maestro al que escuchaban teorizar sobre matemáticas o filosofía…; los nobles tenían sus propios mentores, para su instrucción y la de sus hijos…; el ignorante pueblo rústico, sólo tenía acceso a la instrucción, a través de relatos ocasionales, y más tarde, visualmente, la que le transmitían las imágenes medievales, los iconos y las pinturas murales de las iglesias y catedrales románicas, que describían gráficamente, historias de carácter religioso…

En el s. XIV, Gutemberg revolucionó la imprenta con sus tipos móviles que aceleraron la Cultura Universal, pero, creó un gran problema: ¡ya se disponía de libros y muy pocos humanos sabían leer! Consecuentemente, esta nueva situación, conllevó la creación de escuelas, institutos y universidades en los diversos países. En el s. XIX, la cámara fotográfica que incorpora la imagen a la Cultura y su vertiginoso posterior desarrollo –de incalculables dimensiones-, en el mundo de la comunicación, ha creado el analfabeto visual. Urge la Educación para la Comunicación como escudo defensivo del individuo de la nociva publicidad. El aprender a ver se hace imprescindible. Aprendizaje que conlleva el desarrollo del sentido perceptivo, de la sensibilidad y del criterio estético y artístico.

El aprender a ver y el consiguiente desarrollo del sentido perceptivo, unido al acto de dibujar, contribuye a una mayor sensibilización del individuosensibilización hoy necesaria como contrapunto a la materialidad del presente vivir-, haciéndolo más persona; en un entorno asfixiante dominado por la imagen gráfica como vehículo de información, se impone el aprendizaje del dibujo, la formación artística y del criterio, para poder emitir juicios de valor sobre las manifestaciones artísticas y de la apabullante publicidad.

José Roselló Valle. Doctor en Bellas Artes

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