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De los tiros a los posibles perdones

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La sesión en las Corts de este miércoles ha dado para mucho. Incluso el vicepresidente y conseller de Presidencia, José Císcar ha solicitado que la portavoz de Compromís, Mónica Oltra pida perdón a la diputada popular Elisa Díaz por unas declaraciones que realizó a principios de mes en las que decía que “se empieza pegan pegando bofetadas y se acaba pegando tiros”. Oltra se manifestó en relación al juicio que ayer protagonizó Elisa Díaz, acusada de pegar una bofetada a otra mujer y en el que por cierto el fiscal retiró los cargos sobre ella y, además, quedó como víctima de lesiones.

Oltra, el pasado 8 de enero en la rueda de prensa que ofreció tras la Junta de Portavoces de las Corts, señaló que en el Parlamento valenciano “quedan tres imputados”. Al respecto, indicó que “dos de ellos por corrupción”, Felipe del Baño y María Dolores Botella, y “una por dejar sorda de una bofetada a una persona”, dijo de Elisa Díaz. “No sé qué es peor, no parece muy honorable para ser cargo público. Se empieza pegando bofetadas y se acaba pegando tiros”, manifestó la parlamentaria de la coalición.

Por su parte, Císcar, durante su intervención de este miércoles en la Comisión de Coordinación, Organización y Régimen de las Instituciones de la Generalitat de las Corts, ha aprovechado para preguntar a Oltra si “va a pedir perdón” a Díaz por las palabras que dijo después de que el fiscal haya retirado la acusación sobre ella por lesiones.

“Si no le pide perdón, es que usted no es digna de los valencianos”, ha dicho el vicepresidente. Oltra ha pedido la palabra pero, dado que ya habían acabo los turnos de intervención, el presidente de la comisión, Rafael Maluenda, ha señalado no se la ha dado porque “el Reglamento no permite esa posibilidad”.

La Fiscalía retiró este pasado martes la acusación contra la diputada Elisa Díaz, procesada por lesionar a una mujer con la que discutió en un albergue de animales en la localidad de San Bartolomé-Orihuela (Alicante), al entender que la prueba de cargo contra ella ha quedado “más que desvirtuada”. Díaz mantuvo en todo momento que no tocó a la denunciante y que solo le puso la mano delante de la boca para que no le escupiera, algo que también corroboraron testigos.