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IU viaja de escándalo en escándalo hacia las elecciones

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IU se convirtió durante años en el azote de la corrupción. Desde sus filas se denunciaron múltiples irregularidades y posibles delitos de tráfico de influencias, entre ellos algunos que salpican a la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, como el Plan Rabasa. Sin embargo, en los últimos tiempos la metástasis de la corrupción y los escándalos de todo tipo también han afectado a la formación de izquierdas.

El uso feroz e indiscriminado de las tarjetas opacas de Caja Madrid por parte de un consejero, un edil de Elche que finge estar enfermo de cáncer para cobrar del Estado, o el edil detenido en Burjassot por presuntos delitos de abusos sexuales, prevaricación, tráfico de influencias y coacciones son algunos de los ejemplos que también han manchado y restado credibilidad a la formación de izquierda, cuyos dirigentes, como los de los demás partidos, no han resultado inmunes a las tentaciones.

Todos estos casos y algunos más han llevado a la cúpula del partido a asumir que, inevitablemente, van a pagar en las urnas, dentro de siete meses, si no se actúa con contundencia en los casos de corrupción.

Uno de los temas que más sensibilidad provoca, quizás por el volumen de los gastos y el número de implicados, es el de las tarjetas ‘B’ de Caja Madrid. Este escándalo salpica a Miguel Reneses, número dos de la formación de izquierda, y al portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Ángel Pérez, a quienes los militantes de la base acusan de proteger a los que sí usaron las tarjetas, como el consejero José Antonio Moral Santín, que se gastó presuntamente 465.000 euros para gastos personales.

Moral santín fue el segundo que más gasto hizo después de Ildefonso José Sánchez Barcoj, exdirector general de la entidad. Los otros exmilitantes de IU que también presuntamente cargaron compras privadas a la tarjeta son Rubén Cruz, 233.700 euros, y Juan Gómez Castañeda, 128.100. Hay un cuarto, José Luis Acero Benedicto, con un gasto de 10.200e uros, que fue nombrado a propuesta de IU aunque no era militante del partido.

Ya en la Comunidad Valenciana, el ejemplo más claro de supuesta corrupción lo representa el ex concejal del Ayuntamiento de Elche, Óscar Morales, quien cobró una paga de mil euros mensuales al haber obtenido una incapacidad por sufrir un cáncer de colon aportando documentación médica falsa. El que fuera edil de Juventud y Cooperación entre 1995 y 1999 logró falsificar, supuestamente, los informes médicos y las firmas de hasta tres centros hospitalarios, por lo que está acusado de un delito de fraude a la Seguridad Social y de falsedad documental.

Óscar Morales ha fingido estar enfermo durante casi 60 meses, en los que percibido unos 70.000 euros. Su engaño quedó desmontado al pasar una revisión médica, en la que el facultativo apreció contradicciones entre los informes médicos y el estado de salud del ex concejal.

BURJASSOT

Por si fuera poco, este lunes fue detenido en Burjassot José Blanco, el único concejal de Esquerra Unida, por un presunto delito de acoso y abuso sexual. El edil permanece en dependencias policiales, a la espera de pasar a disposición judicial.El partido ha abierto inmediatamente un expediente al concejal, que podría ser suspendido de militancia si se confirma el delito.

El equipo de gobierno de la localidad, del que Blanco forma parte como único concejal de EU, junto a PSPV y Compromís, está a la espera de conocer las medidas judiciales que espera se adopten este martes para pronunciarse al respecto. Blanco dirigía las áreas de Deportes, Protección Civil y Servicios Municipales y era el portavoz de la formación de izquierdas en el ayuntamiento.

La coordinadora de EUPV, Marga Sanz, ha señalado en este último caso que las acusaciones, en caso de confirmarse, “supondrán una fulminante suspensión de militancia y la expulsión de la organización en caso de ser imputado”. “No nos temblará el pulso para apartarlo de la organización y reclamarle la acta”, ha aseverado. La dirigente de izquierdas ha destacado que Esquerra Unida desea “por encima de todo” que la investigación llegue hasta el final y se clarifican todos los hechos.

La militancia de IU, avergonzada por todos estos ejemplos, espera la expulsión de todos los implicados de una formación que se creyó, hasta hace poco, diferente y ajena a los grandes escándalos de la corrupción. No se conforman con que el líder de la formación, Cayo Lara, haya perdido perdón y llamado “golfos y sirvengüenzas” a los que usaron las tarjetas y a los que se las entregaron.