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En busca del discurso perdido

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Casi a la misma hora, Rajoy decía una cosa después de abrazar al Santo en Santiago en compañía de Merkel, y Alberto Fabra decía justo la contraria, tras sus vacaciones, en la sede del PPCV en Valencia. Frase del presidente del Gobierno del país: “España va a seguir haciendo reformas aunque a veces son duras y difíciles de explicar”. Palabras del presidente autonómico valenciano: “no caben más recortes”. ¿Mande?

El discurso del PP está difuso. Confundido. Perdido. Precisamente por contradicciones y desajustes como el expuesto. ¿Cómo puede ser que un mismo partido diga una cosa y la contraria al mismo tiempo? ¿Se debe a una estrategia buscada? Creo que no, pero estaría bien. Me explico.

En el electorado valenciano siempre ha calado hondo el discurso del conflicto. El agua, la financiación y Zapatero fueron los 3 azotes con los que el PPCV castigó al PSPV, cuando el PSOE gobernaba en España. Pero este discurso ya no sirve. Ahora, que el PP gobierna el país, la Comunitat Valenciana y la mayor parte de municipios, así que no hay excusa posible. Queda ridículo acudir a ZP o a Lerma. Porque ya ha llovido mucho.

Nuestra Tatcher de aquí, Isabel Bonig, quiere articular el discurso del PPCV sacando pecho de la buena gestión realizada y reivindicándose ante Madrid. El único problema es que esta estrategia no se compadece con la realidad y no hay altavoz, -antes lo era Canal 9-, donde amplificar el mensaje.

No me cabe en la cabeza que le hayamos pagado 600.000 euros con fondos del FLA al responsable de las abdominales de Aznar, por mucho mérito que tenga haberle devuelto la tableta de chocolate a nuestro ex presidente más políglota.

Cada programita, titulado ‘Esport Divertit’, costaba más de 27.000 euros. Reconozco que cuando lo leí pensé en el ridículo capítulo de Ricky Martin, el perro y la mermelada. Si usted conoce alguien que haya visto el programa en cuestión en la tristemente fallecida RTVV, le pido por favor que me escriba. Porque aún no he dado con nadie que haya visto al del Bigote en la caja tonta.

Aún hay tiempo, pero corre en contra del PPCV. La poción mágica de Fabra sería alzar de verdad la voz contra Rajoy pidiendo menos recortes y más dinero. Pero Merkel ha deslumbrado al gallego con su apoyo tácito y Montoro aún no ha fijado fecha para el encuentro con los empresarios, por cierto, los primeros en clamar al cielo contra la injusta financiación. O el PPCV se da cuenta de que debe conflictuar contra el PP, aún a costa de castigar su marca de partido, o en mayo habrá susto o muerte.

El requisito, eso sí, será que todo el PPCV sea uno. Y si hay que incluir alcaldes en las listas autonómicas, hágase. Siempre he defendido que la Alcaldía es la mejor escuela política. Nadie debería asumir un cargo en el Senado, el Congreso o en los parlamentos autonómicos sin haber pasado antes por un ayuntamiento, la administración más próxima al ciudadano y más pegada a la realidad.