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Fabra tendrá que pactar, y los demás también

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Alberto Fabra ha iniciado una nueva ronda de entrevistas en medios nacionales con la que intenta mejorar su visibilidad a la vez que incidir en una nueva idea­fuerza con la que preparar a su electorado y al del PSOE para lo que se avecina. Una nueva idea­fuerza salida de la factoría de Pedro Arriola, el sociólogo en cuyos pronósticos basa Mariano Rajoy su estrategia política,.

En Abc este domingo y TVE el lunes ha dicho que hay abierto un nuevo escenario político en el que la tendencia es la de gobernar sin mayoría absoluta debido a que los ciudadanos han perdido la confianza en los partidos mayoritarios. O sea, que las mayorías absolutas “van a ser muy difíciles” y que hay que pensar en “gobernar sin mayoría”.

Es básicamente lo mismo que pocos días antes defendió durante una reunión con la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE): una posible coalición de gobierno, o de intereses en forma de pacto de gobierno sin coalición, entre populares y socialistas.

En este sentido, la portavoz del Consell María José Catalá, el pasado viernes, en la habitual rueda de prensa posterior al pleno, dijo que el pacto PP­PSPV en las próximas elecciones autonómicas es “una alternativa más”, y que las dos grandes formaciones políticas “garantizan la estabilidad para gobernar”. Dos obviedades que lo único que demuestran es que los periodistas que preguntaron por las declaraciones de Fabra a los grandes empresarios se las toman en serio.

El PSPV, como es normal, ya ha negado la posibilidad de llegar a acuerdos con el PP, su rival de toda la vida. Aunque la emergencia de un nuevo competidor, que podría acabar uniendo entorno suyo al resto de la izquierda para arrebatarle la hegemonía en ese bando, podría hacerle ver a Ximo Puig las cosas de manera muy distinta tras las elecciones.

Porque estaríamos hablando en todo caso de acuerdos postelectorales, a diferencia de los que Compromís sugiere ya a Podemos antes de que el líder de ésta, Pablo Iglesias, proponga a los suyos ­cuando se visibilicen en la Comunidad Valenciana­ que se alíen con EU como consecuencia lógica de un eventual acuerdo mayor con IU a nivel nacional. La novia de Iglesias milita con los de Cayo Lara y Llamazares. Y Lara se le ofreció a Iglesias ­políticamente­ antes que nadie.

De hecho aquí en la Comunidad, el secretario general del PCPV, Javier Parra, ha utilizado este lunes una terminología que rememora la de los convulsos años 30 para referirse a estos posibles acuerdos, al decir que “hemos aprobado nuestras líneas programáticas, así como nuestra estrategia para constituir esa mayoría social a través de un Frente Popular en el que converjan distintas organizaciones políticas y sociales, así como personas que quieran participar en este proyecto alternativo de la izquierda, desde el respeto a la identidad de cada fuerza”.

Los guiños a Podemos, más o menos disimulados del líder de Compromís Enric Morera y abiertamente oferentes de su compañera y ex­reina de las tertulias políticas de televisión, Mònica Oltra, van también, como hemos adelantado, por la vía preelectoral, mientras que la idea de Fabra (que ya hemos avanzado que no es suya) se refiere al establecimiento de pactos postelectorales a la vista de esos resultados que él y muchos más prevé atomizados, y que harán imposible gobernar en solitario.

Lo que Fabra lleva cuatro días predicando en público cuenta este lunes El Mundo que ya se lo dijo Rajoy a los presidentes autonómicos de su partido el mes pasado. Por eso el pacto de no agresión con UPyD, pese a la aversión que Rajoy siente hacia Rosa Díez, y que ha demostrado innumerables veces en sus cara a cara en el Congreso.

Ahora todo es distinto. También en la Comunidad Valenciana, endonde el PP rehusó reprocharle a los de Díez y Cantó, cuando hace un mes le dieron motivos con su campaña “yo también soy catalán”, lo que le reprochaba hasta ahora hasta la saciedad a los miembros del hipotético Tripartit, para mortificación del morellano Ximo Puig: su pancatalanismo.

Una acusación que probablemente quede reservada durante los próximos meses sólo para EU y Compromís, a la luz de sus declaraciones a la televisión pública de que “hay una parte de la izquierda que no digo que esté catalanizada pero mira con mucha pasión lo que ocurre en el norte y nosotros actuamos como un dique de contención para frenar” esos sentimientos. Obsérvese el detalle de que ya sólo es “una parte de la izquierda” valenciana, y no toda.